El papel de la biotecnología en la optimización de los cultivos y la conservación medioambiental

La biotecnología es para MAFA primordial, porque cimenta todo nuestro trabajo en la formulación de productos para la agricultura. Tiene un papel clave en la optimización de los cultivos y la conservación medioambiental, que son dos objetivos que han de ir de la mano si creemos en la sostenibilidad.

¿Por qué decimos esto?

1. Porque los productos biológicos aportan beneficios a la planta y favorecen el rendimiento de los cultivos.

2. Porque estimulan el crecimiento y la productividad respetando los recursos naturales y protegiendo el medio ambiente. Consideramos que es fundamental para el futuro del planeta y la alimentación de la población mundial.

3. Porque las soluciones que logramos al aplicar la biotecnología a la agricultura nos permiten reducir la presión sobre los ecosistemas, al racionalizar la utilización de insumos químicos como los plaguicidas.

La biotecnología es una ciencia que incluye a su vez varias disciplinas y ciencias. Biología, bioquímica, genética, virología, agronomía, ingeniería, química, veterinaria…

La biotecnología aplicada a la agricultura

La nutrición de las plantas es la base unos cultivos productivos y una producción de máxima calidad.

Y  ahí es donde la biotecnología sirve para conocer mejor a los microorganismos que contribuyen al desarrollo de la planta. Mediante la investigación, podemos aprovechar mejor esas cualidades metabólicas que tienen estos organismos. Al proporcionar energía a la planta, mejoran el desarrollo de las raíces. Y, en consecuencia, favorecen una nutrición óptima y que el aprovechamiento del agua por el vegetal sea mucho más eficiente.

Para afrontar el cambio climático, necesitamos una agricultura preparada para las condiciones meteorológicas extremas.

Sequía, lluvias torrenciales, temperaturas extremas… Si hay un sector afectado por el cambio climático ese es el de la agricultura y la ganadería. Los fenómenos climáticos extremos son cada vez más frecuentes y desde MAFA creemos que es nuestra obligación ofrecer soluciones naturales y sin residuos que respondan al estrés que padecen los cultivos.

Se trata de lograr una agricultura resiliente, capaz de estar preparada ante esas situaciones climáticas incluso antes de que ocurran. Una agricultura lista para amortiguarlas y recuperarse de ellas a tiempo y de forma eficiente y sostenible.

Los biofertilizantes y bioestimulantes tienen un papel importante en este sentido, ya que permiten que las plantas respondan de la mejor forma al estrés abiótico. Es decir, que afronten con más garantías aquellas situaciones externas a la planta que representan factores no vivos. Hay que tener en cuenta que el estrés abiótico es inevitable y en el caso de las plantas determinante, porque dependen especialmente de los factores ambientales.

De igual manera que hemos explicado hasta ahora, procuramos aprovechar las soluciones que nos brinda la propia naturaleza para responder al problema de las plagas.

¿Sabías que se pierden entre un 25 % y un 50 % de cultivos como consecuencia de malas hierbas, plagas y patógenos? Son datos del Consejo para la Ciencia Agrícola y la Tecnología (Council for Agricultural Science and Technology).

Por eso, trabajar en el uso de organismos que reducen o acaban con los daños producidos por ciertos agentes patógenos -como las bacterias Pseudomonas syringae y Erwinia herbicola- también es objeto prioritario de la biotecnología agrícola.

Suelos saludables, protegidos y con futuro.

Hablar de agricultura sostenible conlleva hacerlo de suelos con futuro, saludables y aptos para ofrecer las mejores condiciones a cada cultivo. Teniendo en cuenta que se calcula que un tercio de los suelos se degradan debido a factores como la salinización o el agotamiento de la materia orgánica, la biotecnología tiene en su conservación y cuidado un peso muy específico.

Y es que los microorganismos, como fuente de proteínas que son, mejoran sus propiedades aportando el mejor sustrato para que las plantas realicen sus funciones vitales con la mayor garantía de éxito. Si falla el suelo, falla todo.

Los reguladores o acondicionadores del suelo están diseñados para mejorar la estructura y la capacidad de intercambio catiónico del suelo, favorecer la actividad microbiológica y lograr el pH óptimo.

Un modelo agrícola y agroalimentario sostenible

En suma, desde MAFA creemos que la biotecnología agrícola puede ser la fórmula más adecuada para ofrecer soluciones a los desafíos inminentes del sector agrícola. Es posible mejorar el rendimiento de los cultivos cuidando nuestro entorno y, además, ofreciendo al mercado  productos agroalimentarios de una calidad y seguridad incuestionables.

Las investigaciones avanzan para mejorar el comportamiento de los cultivos frente a plagas y enfermedades y favorecer que el sector agrario también sea un sumidero de carbono.

Nos apasiona nuestro trabajo y seguimos trabajando por y para una agricultura productiva y sin residuos.

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